Ir al contenido principal

Digna Ochoa: emblema de la impunidad mexicana



Por Sofía Viramontes
El 19 de octubre del 2001 Digna Ochoa y Plácido fue asesinada en su despacho de la colonia Roma, en el número 31-A de la calle de Zacatecas. Tenía dos heridas de bala calibre 22. en el cuerpo, un disparo en la cabeza y otro en la pierna, que entró por la parte frontal del muslo y llegó hasta la parte posterior.

Sin embargo, el 19 de julio del 2002, la Procuraduría General de Justicia dijo que Digna Ochoa había cometido un “suicidio disimulado”. Margarita Guerra y Tejada, la fiscal encargada de la investigación que duró casi 11 meses, dijo que esta declaración estaba sustentada en más de 50 análisis periciales, 30 de los cuales eran considerados “hechos irrefutables”.

Guerra y Tejada dijo ese año que uno de los hechos más contundentes para confirmar el suicidio fueron un diario íntimo y correos electrónicos que le enviaba a sus amigos: “Ella hablaba de fantasías, de neurosis obsesivas, de períodos largos de depresión que cuando empiezan a operar en una persona que no tiene el apoyo permanente de un especialista, pueden desencadenar en cualquier cosa que, desafortunadamente, siento que fue lo que pasó”.

Cuatro años después de su muerte y de que el gobierno diera por cierto que la defensora de los derechos humanos se había suicidado, la familia Ochoa y Plácido pidió que el cuerpo fuera exhumado y se reabriera la investigación. Esta vez, la indagatoria concluyó que no era posible descartar el asesinato. Sin embargo, no se culpó ni procesó a nadie.

* * *

Digna Ochoa y Plácido nació el 15 de mayo de 1964 en Misantla, Veracruz. Sus papás, Eusebio Ochoa López e Irene Alicia Plácido Evangelista, tuvieron 13 hijos, y Digna fue la quinta. Acabó la educación básica, y en 1984, a los veinte años, se graduó como licenciada en Derecho, por la Universidad Veracruzana.

Desde el principio de su carrera se enfocó a la protección de derechos humanos y a asesorar personas de escasos recursos. Poco después de graduarse, ya defendía a gente de abusos en los que el ejército y personal de seguridad pública estaban involucrados.

En 1991 se mudó a la Ciudad de México y empezó a trabajar en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez –mejor conocido como Centro Prodh–, organización dedicada a la promoción y defensa de los derechos humanos en México. Ahí llevó casos como los de seis jóvenes (cuatro hombres y dos mujeres) chiapanecos que fueron detenidos el 9 de febrero de 1995 en Yanga, Veracruz. De ahí, el grupo de jóvenes fue trasladado, con los ojos vendados, hasta lo que se presume era el Campo Militar Número Uno, donde fueron torturados durante horas y obligados a firmar una declaración ministerial. En agosto de 1996, el juez federal del sexto distrito les dictó sentencia por cargos de posesión, traslado y fabricación de armas, y los condenó a seis años y nueve meses de prisión y 490 pesos de multa. Digna Ochoa fue la abogada encargada del grupo que logró sacar a estos jóvenes de la cárcel, demostrando que la Procuraduría General de la República (PGR) nunca tuvo elementos para tenerlos en prisión y que los delitos fueron prefabricados.

La abogada Digna Ochoa fue asesinada por defender a los más débiles y su caso sigue impune.
 

Tomado de: https://gatopardo.com/perfil/digna-ochoa-defensora-derechos-humanos/





Comentarios

Entradas más populares de este blog

ELLA

Por Gabriel Pereyra Columnista de Búsqueda 15 de mayo de 2025 "Si con la muerte de él, el dolor alcanza una dimensión mundial, y no parece exagerado darle esa relevancia a la muerte de lo más parecido a una de estrella del rock internacional que tuvimos en política, si imaginamos este dolor a esa escala, para ella es íntimo, casero y singular. Lo que primero me salió pensar cuando me enteré de que se iba a morir, aunque era obvio que al llegar a los 90 estás todo el tiempo en los descuentos, cuando caí en esa certeza de lo obvio, lo primero en que pensé fue en ella. Imaginen que todo ese dolor de magnitud planetaria, todo ese dolor junto y compartido a la distancia de quienes lo conocieron y quisieron, lo conocieron sin quererlo, lo quisieron sin conocerlo, lo conocieron sin conocerlo, en fin, todo ese dolor es nada al lado del que siente ella. Porque aún en los años de la revolución o la subversión, del aljibe o de la cueva, en medio de la oscuridad, ella guardaba la ...

Si algún día me diagnostican con demencia senil ...

Si algún día me diagnostican con demencia senil, me gustaría que mis hijos colgaran esta lista en la pared donde vivo. Quiero que recuerden estas cosas. 1a. Cada vez que entren en la habitación anúnciense. “Hola.. - soy ............ ” NUNCA pregunten - ¿Sabes quién soy? Eso causa ansiedad. 1. Si me da demencia, quiero que mis amigos y familia abracen mi realidad. 2. Si creo que mi esposo sigue vivo, o si creo que vamos a visitar a mis padres para cenar, déjenme creer esas cosas. Estaré mucho más feliz por ello. 3. Si me da demencia, no discutan conmigo sobre lo que es cierto para ustedes versus lo que es verdad para mi. 4. Si me da demencia, y no estoy seguro de quiénes son, no se lo tomen como algo personal. Mi línea de tiempo es confusa para mí. 5. Si me da demencia, y ya no puedo usar utensilios, no empiecen a alimentarme en la boca. En vez de eso, cámbienme a una dieta de comida para dedos, y miren si todavía puedo alimentarme. 6. Si me da demencia, y estoy triste o ans...

"Si tienes un libro, nunca vas a estar solo"

«A mí lo que me ha salvado son los libros que he leído. Pero principalmente, de la soledad. Por ejemplo, ocurre mucho en las giras, cuando a un avión le pasa algo y nos quedamos todos tirados en un aeropuerto, que los músicos se desesperan, no saben qué hacer. Pero yo, si tengo un buen libro, ¡estoy feliz! Los libros me acompañan, me ayudan a pensar, a vivir un montón de vidas distintas a la mía. En lugar de estar como un animal enjaulado mirando a un avión que va a salir en seis horas, puedo estar en la antigua Roma viviendo las vidas de otros. Creo que ese es el único consejo que me he atrevido a dar en la vida: si tienes un libro, nunca vas a estar solo». -Joaquín Sabina. Tomado de:  Facebook